Ya hace meses vengo caminando por las calles cerca de la universidad buscando algo y hablando solo. Los días jueves normalmente después de salir de la biblioteca, que siempre esta llena, llevando conmigo libros avanzados de programación y el mismo libro de siempre de alquimia. A veces camino dos horas, pero eso depende del clima, caminar por la sombra es una buena idea pero no siempre la hay. Pero hoy pensando de como empezó esta costumbre porque me vino la pregunta de como iba de acabar esta.
Primero pensé que podría ser que no estaba cómodo en ningún lugar, buscaba un lugar a donde ir, esa era la razón que primero vino a mi cabeza, pero por otra extraña razón, no me convencía. Todo esto lo pensaba y discutía conmigo mientras caminaba por calles y avenidas desconocidas o que estaban desoladas por las mañanas. Recuerdo que una vez me senté en la banca de un parque muy cerca y me gano el sueño, después de algunos minutos desperté. Alguien estaba sentado a mi lado y me miraba como si quisiera decir algo, pero antes de que pudiera decir algo, me pare y camine hasta perderlo de vista, no había dormido la noche anterior a causa de las pesadillas. Después de revisa mis cosas y ver que todo estaba en su sitio, prometí no volver a dormirme en los parques.
Dicen que caminar es saludable, puede ser cierto. Yo al caminar me sentía bien, mi mente se despejaba y llenaba de ideas nuevas. Olvidaba lo que no me dejaba dormir, lo que no me dejaba descansar en paz. Usualmente duermo mal, por horas, poco y intermitente. Hace poco leí en un libro, que no recuerdo el titulo, que sueñas lo que no has concluido. Mi costumbre es de dejar las cosas a medias. ¿Seria esto lo que afectaba tanto mis noches?. Pero todo esto no lo recordaba cuando caminaba, mientras andaba solo pensaba en que hacer en la tarde.
Mi rutina de las mañanas empezó a decir verdad hacia un año, mientras evitaba no ir a clases del colegio. Primero fue porque otros de mis compañeros lo hacían y que en grupo es muy diferente a como lo venia haciendo hasta ahora, solo y caminando largas distancias. Mis compañeros empezaban a ir a clases ya que esto afectaba sus notas y por temor a ser atrapados en la calle. A mi caminar por la calle me había fascinado, recorrer las calles con el uniforme escolar a ciertas horas de la mañana era tan raro. Llegabas tarde no te dejaban entrar, y ya afuera miraba quien no había ido a través de las paredes. A veces visitaba a dos amigos que conocí cuando estaba asistía a mi anterior colegio, era cuando el caminar me llevaba cerca de sus casas.
Siempre me preguntaba, que pensarían mis otros compañeros, mi ausencia de algún modo no era pasado desapercibido ni por ellos, ni por los profesores. Nunca llamaron a mi casa, pareciera que a nadie le importaba que este o no. Iba lunes, martes sin falta pero los otros días, aleatoriamiente y hasta seguidos podía faltar. Obviamente en semana de exámenes no faltaba pero era solo ocho días. Siempre caminando, siempre hablando, siempre hacia adelante y a veces cantando.