Mientras leía un libro de calculo, que si mal no recuerdo era el famoso Stewart, de calculo de una variable. En aquel entonces solo tenia una idea en la cabeza, yo en verdad empezaba a detestar las matemáticas. En ocasiones después de ir a clases, lo cual casi toda ella me la pasaba haciendo pequeños dibujos en el cuaderno mientras el profesor explicaba y resolvía. Y así es como terminaba sentado en la biblioteca, pensando, suspirando, dibujando y algunas veces resolviendo lo de la clase.
Así pasan las semanas y las primeras pruebas llegan, para mi después de mucho esta idea me atemorizaba, no sabia casi nada. En mi cuaderno había mas dibujos que apuntes, eso ameritaba irme a lamentarme o mejor dicho a estudiar a la biblioteca del pabellón. En el poco tiempo, y con la costumbre de caminar, había podido recorrer cada centímetro de la universidad. Había leído en todas la bibliotecas de cada pabellón, haberme llevado al menos 2 libros de cada una. Desde novelas hasta libros de sociología, mi actividad mas frecuente era leer libros que jamas pensé leer, la matemática me era un poco tediosa ahora, tan fría y demasiado abstracta. Pero me era necesario estudiar.
Sentado leyendo los pocos apuntes, muchas copias y un par de libros, me disponía a intentar entender lo que no había entendido en casi un mes. Creo que en esos momentos de desesperación mi rostro hacia notar mi desmotivación y asombro a causa de lo que leía. Una chica se acerco a mi cubículo, notaba mi desesperación.
- ¿Ese libro es de Stweart? ¿verdad?
Ella me preguntaba, asentí con la cabeza.
-Tengo prueba de calculo.
-Yo también intente estudiar con ese libro, pero encontré uno mejor de puros ejercicios, su autor Maynard.
Apunte el nombre que me dio, pero su rostro se me hacia familiar, pensaba y intentaba recordar.
- Me tengo que ir, espero apruebes, yo lo aprobé a la segunda.- Sonrió y se recogió el cabello y se fue con otra chica.
Había recordado esa sonrisa pero al parecer no pude decir palabra alguna, me había traído un mal recuerdo.
Luego pensé porque no pregunte su nombre, correo, código o alguna referencia, era la ayuda que necesitaba pero ya después de reaccionar y pensarlo, preferí ya no pensar en ello, en aquella oportunidad. Bueno como era de esperarse me fue tan mal en la semana de pruebas que decidí buscar ayuda, sentarme en la rotonda y esperar a aquella ayuda. Mi habilidad natural de calcular dependía de que alguien me ayudará, y empecé a reír como si ahora solo me quedara esperar.
1 comentario:
Me siento afortunada de haber escuchado esta historia de tu propia boca! :D y bueno, esa vez te zarandee tanto porque de alguna manera entiendo que es dejar algo ahí, oscilando. Excelente Relato! sigue publicando :)
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