domingo, 12 de febrero de 2017

Dulce dulce dulce

Hay dias en los que encuentro una pequeña y lenta melodía. Comienza a sonar en mi cabeza por un lapso tambien corto pero consigue inmovilizarme. Se lleva toda mi atención, captura mis sentidos y no percibo mas que aquellas ondas en mi mente. A sabiendas de que me pasan cosas asi, caigo en lenta captura hacia su voz, retumba y vibra. Creo que se puede saborear la dulzura que sale de la abertura de sus labios y que nunca deja de ser insipida. Imaginar ese tipo de sensación puede justificar una adicción. Dosis diarias, al levantarse y al acostarse. No se pero siempre trato de llevar una dosis se al menos minutos. Aun sin mencionar que es exclusiva de mi mente.

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